jueves, 20 de noviembre de 2014

Boyhood, una película única

Richard Linklater (el director de la maravillosa trilogía "Antes del Amanecer / Atardecer / Anochecer") ha hecho algo que, hasta ahora, creo que nadie había hecho: rodar una película durante 12 años. Y así poder rodar la historia vital de un niño desde los 8 a los 20 años.

Acostumbrados a ver a varios actores interpretando a un mismo personaje en filmes que transcurrren a lo largo de bastantes años, resulta muy singular ver como Mason, el niño protagonista, va creciendo con el avance de la película.



Boyhood es la plasmación en cine de la experiencia vital más importante en cualquier persona: su paso por la infancia, adolescencia y primera juventud; el desarrollo de su personalidad y las viviencias y experiencias que a todos nos marcarán en el resto de nuestras vidas.

Una película que tiene que ser considerada ya como obra maestra y como filme de culto y como toda etiqueta de relevancia que se le pueda colocar. Decir también que no sólo vemos crecer a Ellar Coltrane (el prota), sino también a Lorelei Linklater (su hermana Samantha en la ficción), la hija del director.


Ellar Coltrane es una persona única en el mundo: puede decir que su vida, su desarrollo vital desde la infancia hasta la vida adulta, ha sido filmada y perpetuada para siempre en una maravilla cinematográfica. Todos los actores están estupendos, e igual que me ocurrió con "La Vida de Adèle", Boyhood podría haber durado 3 horas más y la habría visto sin moverme del asiento.


Y la escena final de la película es simplemente genial. Mason, recién llegado a la Universidad e instalado en su habitación de la residencia, conoce a su compañero Dalton, su novia y su amiga Nicole y se va con ellos de excursión y terminan Mason y Nicole hablando de sus inquietudes y de sus reflexiones filosófico-vitales de aprovechar el momento y bla bla bla... porque en realidad no es más que una conversación trivial para tener algo de que hablar con alguien que acabas de conocer y te gusta mucho y no hay que ver más que las miradas que se lanzan.

Señores y señoras, esto es cine con mayúsculas y en estado puro.